Eres un Fantasma

María Rumaja, Perú

Eres un fantasma
metamorfoseado
por mi ego seudo puritano
y te poseo de mil formas permisibles.
acaricio tu espalda con mis dagas
y dejo mis cardenales señas de satisfacción.
te poseo cada noche,
en medio del peligro.

Y en cada sesión,
mientras ingresas en mi selva,
pierdo la inocencia de decir la verdad.
- a veces me sale un te quiero –
- a veces te siento perfecto –

Ambos nos quemamos vivos
en el tren lunático de mi imaginación
con la lluvia seca de abril en mis ojos placenteros.

Y siento tu sangre
una y mil veces.

Me perteneces
mientras no vuelvo a mi diurna hipocresía.

Moriría Por Un Beso Tuyo

Álvaro Valderas - León

Cuántas veces se acierta involuntaria, extraordinariamente. Me reflejo en tus ojos como en paredes que me impiden la memoria, parece decirse ante el espejo el condenado a cáncer antes de escabullirse por la ventana y saltar a la noche, a la puerta trasera de las discotecas, a los callejones de busconas. Ahora que ya nadie fuma delante de él, que están todos avisados, no le permiten dinero para que no consiga una cajetilla en los arrabales o mande a cualquier chiquillo a comprársela en una farmacia de turno. Ahora que no queda humo en las cortinas ni olores en el pelo tampoco le queda salud que malograr, ¿de qué le salvan? Y se vuelve vampiro de nicotina bajando por la canaleta con su traje negro, sigue a las mujeres, las acecha, las asalta al final –durante un descuido- arrinconándolas contra el ladrillo desconocido para arrancarles a las fumadoras todo el sabor que permanezca en sus labios durante el largo beso en que las cambia, las purga de la realidad, quizá incluso las enamore pues, como algunos aseguran, no vuelven a ser las mismas después de estos ataques. Y él, perdido en el vicio, cada vez más cerca de la muerte

Antroposofía

Jonh Cuellar, Perú

Al narrador y amigo, Mario Malpartida, humildemente.

Cuando uno nace, nace,
ya en cuatro paredes de mármol
o en cuatro columnas de barro:
al fin y al cabo, es lo mismo.

Ser humano es caminar
con la piel y con el ensueño,
amar alguna vez
y tener el fruto real e imaginario.

Observar es ver lo inusual de la rutina,
de las caminatas, los gestos y las sonrisas de siempre:
es estar en un espacio
donde con seguridad permaneceremos solos.

Pensar y sentir es besar la muerte,
a cada instante, a cada paso:
es cruzar un territorio minado
donde seguramente tendremos bajas.

Nosotros vamos para allá, para todos lados,
en medio de fanfarrones nos mezclamos:
es nuestro destino habitar con ellos,
tenerlos presente y olvidarlos.

Nos consolamos en nuestra corta vida,
en el cansancio de la piel que ya no sonríe,
aunque la humanidad presente
nos brinde sus brazos placenteros.

Una vez muertos, en cuerpo o espíritu,
nos internan en una cárcel de mármol
o nos cubren de esencia física en un pozo;
así aguardamos, ansiosos, el volver a encontrarnos.

Poesía de la Naturaleza

Jesús Cuenca C. - Murcia

O naturaleza que sabia eres
Los humanos no quieren que prosperes.
O madre naturaleza que creaste la maleza.
De los bosques y selvas tan hermosos.
Llenos de gozo esplendoroso
Los árboles y la fauna sufre
Como todo lo que creaste se pudre
Todo por estos infelices
Que hacen desaparecer las raices
De tus creaciones.

El Peregrino

David Monteira Arias

En el camino voy, de amanecida,
por la sombra, bajo el cielo desierto,
con el bordón, con la capa raída
y el corazón apaisado y yerto.
Por el sendero viejo la caída
de la tarde infinita trae el cierto
sudario a la tierra, como a la vida
la hermosura sin orden ni concierto.
¿Qué bellezas más o menos sombrías
en la ocasión hacia el sentir perdidas
abandonan las tristes horas mías?
¿Qué márgenes de sol desconocidas;
dorados litorales, lejanías,
hoy se ofrecen a nueva luz rendidas?


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