Eres un fantasma
metamorfoseado
por mi ego seudo puritano
y te poseo de mil formas permisibles.
acaricio tu espalda con mis dagas
y dejo mis cardenales señas de satisfacción.
te poseo cada noche,
en medio del peligro.
Y en cada sesión,
mientras ingresas en mi selva,
pierdo la inocencia de decir la verdad.
- a veces me sale un te quiero –
- a veces te siento perfecto –
Ambos nos quemamos vivos
en el tren lunático de mi imaginación
con la lluvia seca de abril en mis ojos placenteros.
Y siento tu sangre
una y mil veces.
Me perteneces
mientras no vuelvo a mi diurna hipocresía.






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