Archivo de Noviembre, 2005

Tres Personajes En Busca De Autor

Me gustan los pelos cardados, hablar a gritos, las medias de rejilla, Kevin Costner, el “instrumento” de mi novio, los clientes que pagan mucho y pegan poco, aprender, llorar, las telenovelas, el 28 de Junio. Y los hombres que me dicen piropos.Y no me gustan las “operadas”, se creen más porque ya no tienen “colgajo”, idiotas, cuando ya no pueden tener orgasmos. Yo prefiero pasármelo bien, con o sin “colgajo”. No me gustan los días de lluvia, no tengo dónde meterme, ni el invierno. El olor a desinfectante de los hospitales. Cuando viene “cargado” Balbino y la toma conmigo. La ropa oscura y larga. Mi cara sin maquillar. Los hombres que te insultan y Pedro Almodóvar. ¿Ya?.
GERMÁN.
Me gustan las mujeres, unas piernas largas como columnas, el color de tus bragas, Cioran, Mi vida con la ola, El último tango en París, Jules et Jim, El arco y la lira, Amelié, el desorden, la imaginación y el juego llevados a la práctica y con los demás, vaguear, soñar hablando contigo antes de dormirnos, la humedad, los amigos que siguen ahí después de no verles en años, escribir un relato entre los dos, el riesgo, mis ojos azules. Soy “el hombre que nunca estuvo allí”, el hombre lobo en busca de su mujer pantera, y la sonrisa empaque, asalto.No me gustan los compromisos que no sean de amor, mi pelo, que me digan lo que tengo que hacer, el no poder evitar ver el vaso vacío más que medio lleno, el no dejar de buscar, el no querer perderte, el perderte, el no poder hacer nada, no querer hacer nada, no hacer nada. No me gusta que no me gusten cosas.

SONIA.
No me gustan las personas que humillan a los demás, que se creen superiores, los pedantes. Me gusta que se me ericen los vellos. Rozar con un dedo la piel de un hombre y saborearlo. Que en invierno sólo me abriguen unos brazos. Sentirme desnuda en unas sábanas ajenas al amanecer. Imaginar que una piscina es el vientre de mi madre. Recordar lo que sueño por las noches. Trasnochar. Cuando a un día le puedo poner título. Cuando suena la flauta del burro. La limosna de amores que da un tango, una copla, una bulería. El estado semihipnótico y psicodélico de una borrachera. Que me hablen mirándome a los ojos. Sentirme viva, latiendo, respirando hondo. Y no me gusta el miedo.”

¿Muerte?

Nathan A. E. – Alicante

Nada de lo que yo haga cambiará nada. Simplemente puedo dejar pasar el “tiempo”. Por llamarlo de alguna manera, ya que el lugar donde me encuentro es atemporal. Él me lo dijo. No hay nada alrededor, nada, ni siquiera estoy yo. No puedo verme las manos, que ha sido lo primero que he intentado, porque no tengo, tampoco tengo piernas, no tengo forma, solo sé que existe mi pensamiento, únicamente mi pensamiento. Pero, ¿dónde estoy? No, me he equivocado de pregunta, porque no estoy en ningún lugar, porque esto no es un lugar concreto, es un lugar que ni existe ni deja de existir. ¿Será éste el antiuniverso? Recuerdo que hace años vi un documental en el que hablaban de algo llamado la teoría de las cuerdas, y en esa teoría cabía la posibilidad, es mas, la teoría necesitaba de la posibilidad de que hubiera otras dimensiones, pero y si él había cruzado un agujero de gusano y había ido a parar a un universo no tan paralelo como decía la teoría, ¿sino a un universo totalmente opuesto? ¿La no existencia? ¿O peor aún, puede ser esto la muerte? No recuerdo nada, solo recuerdo desde el momento en que me he “despertado” en este “lugar”, hasta este último pensamiento. A cada momento que pasa, la idea de que esto es la muerte va tomando fuerza, y es que fui una persona que pensaba mucho en cómo sería la muerte, y la imaginaba justo así. Eso me aterroriza, así que mejor voy a pensar en otra cosa, ¿pero en qué? ¿En que vas a pensar en un lugar así? Porque sólo puedes hacer esto, pensar. Creo que ya estoy convencido de que esto es mi muerte, y que es la que yo imagine, igual que para aquel que esté leyendo esto, será como él la imagina.



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