Aeropuerto: lugar donde la gente se reúne para canjear el miedo de perder el avión por el miedo a volar. Sí, deja abajo el miedo uno y toma arriba el miedo dos. Desde el episodio de las Torres Gemelas, el miedo dos viene sólo en envase familiar. Finalmente, usted hace “de tripas corazón” y aborda el avión con “el Jesús en la boca”. En vuelo, entre las piernas de la sobrecargo y la comidita que le dan, se olvida de los miedos. Pero llega la hora de bajar, el avión inicia el descenso y… Como “bien está lo que bien termina”, feliz aterrizaje, suspiros de alivio y aplausos para el piloto, los celulares salen a relucir y cola en los teléfonos públicos: “mamá, llegué muy bien, nada pasó, corto porque tengo que ir corriendo al baño.”
Archivo de Marzo, 2006
Aeropuerto: lugar donde la gente se reúne para canjear el miedo de perder el avión por el miedo a volar. Sí, deja abajo el miedo uno y toma arriba el miedo dos. Desde el episodio de las Torres Gemelas, el miedo dos viene sólo en envase familiar. Finalmente, usted hace “de tripas corazón” y aborda el avión con “el Jesús en la boca”. En vuelo, entre las piernas de la sobrecargo y la comidita que le dan, se olvida de los miedos. Pero llega la hora de bajar, el avión inicia el descenso y… Como “bien está lo que bien termina”, feliz aterrizaje, suspiros de alivio y aplausos para el piloto, los celulares salen a relucir y cola en los teléfonos públicos: “mamá, llegué muy bien, nada pasó, corto porque tengo que ir corriendo al baño.”
Sergio Manganelli - Argentina
Viento y marea,
barajas de la noche,
fertilidad marítima.
El agua huele a sal
y a madreselvas,
a luceros carmín
y a albor del universo.
Buen hacer de las horas,
maldecir del camino,
abandonando al juego
de la espera
un memorial de fango
y de reptiles.
Con un pan de deseo
bajo el brazo,
y una bandera azul
de inconformismo.
Salvar el mar
sería una esperanza,
una romántica forma
de medirme,
cruzando las distancias
y los siglos,
acurrucando gestos
que la hiel
sacude en las facciones.
Navegación de dóciles
fantasmas,
bucaneros de sándalo,
niebla sostenida,
y la proeza cierta
de modelar la luna,
en la dolida arcilla
de la espera.
De la penumbra nace
el resplandor profundo,
y un perfume a duraznosendulza la conciencia.
Francisco Javier Sánchez Gallardo


