Los Libros De Mi Vida O Mis Padres Literarios

Psiconauta Estepario

Desde que cayó en mis manos el primer libro que me absorbió durante tres horas sin percatarme de ello, hasta el día de hoy, han pasado muchos libros por mis manos. De ellos, me he nutrido para formarme como persona. No sólo los he leído dos o tres veces, también los he aprehendido. De hecho, mi forma de ver las cosas de la vida, la forma de entender el mundo que me rodea, cómo he hallado las respuestas a todas mis preguntas existenciales, la forma en la que he decidido vivir las he encontrado escritas, muchos años antes de que yo naciera. Siempre de la mano de ellos. De mis padres literarios.

Es más, ideas y reflexiones que he mantenido íntimas en mi cerebro, con la idea de escribirlas algún día u otras ideas que he expuesto a distintos amigos en diversas charlas, las he encontrado en sus escritos. Como si yo mismo las hubiera desarrollado. Cuando tienes una experiencia de este tipo entras en un trance literario e intelectual indescriptible. Estas experiencias las he tenido con diferentes libros y con varios autores. Me han hecho pensar durante muchos años, he dedicado incalculables horas de mi tiempo para reflexionar sobre estas coincidencias.

Para los apasionados a la lectura, siempre hay algún o algunos libros que te dejan huella o te marcan de una forma especial. Lo mismo ocurre con los escritores. Lo mismo sucede con la luz, la postura y el sitio elegido para la lectura. Por esto, como buen lector, psiconauta estepario tiene su propio mundo donde recibir las enseñanzas de sus padres: Planeta D-9THC.

El primero de mis padres literarios ha sido, es y será Hermann Hesse y de todos sus libros me quedo con su trilogía: Demian (1925). Siddhartha (1950) y El lobo estepario (1955). Las he seleccionado porque tienen un mismo hilo temático: el hombre y la búsqueda de éste en su propia existencia.

DEMIAN o la búsqueda del significado de la existencia para el hombre inmaduro e inseguro de sí mismo. Libro que rezuma por todos los poros de sus páginas una fresca y dulce sensación de husmeo sobre qué hacemos en este mundo y cual es nuestra función en él. Para H.H. cada uno tiene una misión, pero ésta, no puede ser elegida, definida, administrada a voluntad. No existe ningún deber para un hombre consciente, excepto el de buscarse a sí mismo, afirmarse en su interior sin preocuparse de la meta a la que pudiera conducir. La meta de cada uno es llegar a sí mismo y vivirlo por completo. Todo lo demás es una medianía, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa, es amoldarse, es miedo ante la propia individualidad. Somos un proyecto de la naturaleza. Un proyecto hacia lo desconocido, quizá hacia lo nuevo quizá hacia la nada. La única misión es dejar realizarse este proyecto que brota de nuestras profundidades, sentir en nosotros su voluntad e identificarnos con él por completo. Tenemos que ofrecernos al destino sin ambiciones. Esto es lo único difícil que existe, porque a todo hombre le da miedo existir solo y desnudo. Los que no tienen ningún deseo excepto nuestro destino, no tienen ya semejantes. Están solos en el universo que les rodean. La masa no puede entender el significado de estar liberado. Ya que ellos no lo están. Para cumplir el destino, no hay que tener modelo, ni ideales, ni nada querido y consolador.

0 Respuestas a “Los Libros De Mi Vida O Mis Padres Literarios”


  1. Ningún Comentario

Añade un Comentario






ecoestadistica.com