El Cabaret Voltaire - Lugar de Provocación

Luisa Marrufo

“No quiero ni siquiera saber que antes de mí hubo otro hombre” Descartes

Muchos lugares han hecho las veces de vientre de ideologías, lugares que son el continente originario de corrientes y punto de encuentro de los personajes que las gestan.

Este es el caso de una antigua cervecería de Zurich, convertida en El Cabaret Voltaire , donde un grupo de artistas refugiados en la ciudad neutral establece su centro en medio de la I Guerra Mundial. Sus componentes provenían de distintos puntos del antiguo continente y todos con una misma premisa, el pacifismo y el asco por una guerra que en 1916 parecía no tener fin.

Para esta asociación de artistas y literatos el cabaret era lugar de entretenimiento artístico, lugar donde llevar a cabo sus acciones, tildadas por ellos como absurdas o grotescas. Era el encanto de lo ilógico, de la falta del sentido común. Primaba la diversión, el juego, lo infantil o primordial y sobre todo lo fortuito y el azar. Son estos conceptos, unidos a las actividades los que dan origen a las primeras performances, ready-made y otras acciones artísticas que tantas veces se han repetido en la Historia del Arte del siglo XX, teniendo vigencia en modernidad y originalidad aún hoy día.

Igualmente fue el azar el que eligió el término con el que designar a este original grupo. Fue la punta de un cuchillo la que abrió un diccionario alemán-francés, de manos de dos componentes que buscaban un nombre artístico para una cantante del local. La palabra elegida fue “dadá”, cuyo significado encajaba con la filosofía del grupo. No era más que el balbuceo de un bebe que intenta comunicarse, una primaria forma de expresión. Otros significados también cabían en este término como son caballo de juguete, hotentote o arre.

Descubren y abren los caminos de un “antiarte”, reflejo de una filosofía de vida que se desata de reglas y obligaciones, mostrando la libertad expresiva del arte, una forma de comunicación libre de dictámenes establecidos, o canales preestablecidos. Son experimentadores de nuevos soportes y técnicas. Son precursores del surrealismo y muchas de las características de estos últimos están tomadas de los dadaístas.

Son los maestros de la descontextualización del objeto, los dadores de una vida nueva, los “creadores de objetos”. Son los que hacen que eligen arbitrariamente fragmentos de la realidad y hacen que funcionen entre sí con un nuevo significado.

Aventureros del mundo del inconsciente, de lo onírico, incomprendidos en el mundo del arte de su época.

Fuente, 1917. Marcel Duchamp. Fotografía del artista frente a su obra

1 Respuesta a “El Cabaret Voltaire - Lugar de Provocación”


  1. 1 Katty 2 Feb, 2008, 2:30

    Me pareció maravilloso el documento arriba presentado, aunque quedé con ganas de más

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