Antonio García Romero
Pintar mi vida en lienzos de acuarela;
Soñar despiertos como estatuas de cera.
El fracaso en el calor derretido que me desespera;
He pasado mucho tiempo en cárceles de madera.
Guardo silencio a lo largo de mis miedos.
Vacío de luna siempre envuelto en estiércol.
Cierro la puerta despacito, para no asustar a los ratones.
Juego con el más pequeño si mi oscuridad está llena de flores.
“Andenes de oportunidades viajeras ya pasajeras
donde veo salir los trenes desde la frontera;
miles de caminos, cientos de destinos,
para no volver a la rutina de tener, a la locura del qué hacer,
Cualquier lugar para no volver”
Tengo todavía las uñas llenas de mierda de buscarte,
Cansado de enterrar mis huevos del olvido, inolvidables.
Tal vez, debería huir, a un sitio donde mi rostro sepa reír,
Tal vez, nunca deba descubrir que este mundo no se hizo para mi.
No vayas a llorar por mi, mis pasos ya están elegidos,
Te escribiré cuando llegue a la magia del infinito.
Suenan guitarras en las calles, la noche la luz de mis volcanes.
Mi inspiración en cada paisaje.
Conquistaré mis ganas de volar, sin alas que atrapar …
De mariposas rebeldes, liadas en papel de fumar.

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