Archivo de la Categoría 'Rimas, Poesías y Poemas'

Cuidado

María Victoria Dentice

Esta vendada (la vida) y no puedo salir. Es como una sala de espejos con cientos de nombres grabados y todos son míos (y todos los glandes son míos) ¿Quién me sentencia a muerte? Yo.

Me siento, pulso mis lágrimas hacia adentro, pero no responden. Pronto la lluvia dejará de traerle miedo a la tarde y limpiará mi cráneo un bebé. MIEDO. (Pensar luego lo que esta palabra no puede decir).

¡Oh! el invierno. El invierno nos trajo el infierno. Casa de muñecas mis vientres rotos, se nace en invierno pero se muere mejor en primavera.

Me masturbo recordando el color del cielo como lo teñías de blanco la noche que te matabas. Otra vez hay una fuga en la sangre, señor. Una cara. ¡Tantos rostros míos! y el mío rostro quemado sin nacer.

(Poema perteneciente al libro “Los años vendados”, Ediciones Baobab 2006)

B C D E A F

Alan Sobrino, México

Para mi F.

La A de astronauta, de audaz, de atrevida esta cansada (con c) de estar al lado de la B, de burro (invariablemente (con i)), de burócrata, de bitácora aunque la A absurdamente no piensa en la B de bandoneón, carajo con c, a veces la A puede ser tan arrogante! Y es por eso que quiere recorrerse hasta la F de fanal, de fantasía, de final feliz.

Nada

Julio César Toledo, México

Todo pierde – en medio de esta ausencia-
su certero nombre.

Todo es suposición
y todo es nada:

ya no hay centro en las palabras
para darles duros puñetazos, (por eso)
acepta, dolor, este intento por llamarte.

El mundo sobre mi,
cabalga desbocado
y cada objeto, informe y desnombrado, sigue
pese al lento veneno de las horas
funcionando.

La cama donde duermo no es la cama
porque no tiene, ya, las mismas sábanas,
ni es parque ni sonrisas las del niño,
ni sangre la que mancha sus espejos;
ni harina
y levadura su mendrugo,
ni insomnio (que es sueño) ésta su tos.

Todo pierde – en tu recuerdo-
su epicentro.

Nada,
excepto la rabia precoz e inesperada
(ingenua rabia que todo lo hace lento),
se mueve de lugar
y sin embargo
cómo duele el corazón,
cómo su resto.
¿Acaso
su latir desvencijado
quita al mundo su chocante movimiento
y no deja de girar?

Aquí mismo me lleno de certezas
-podría contarlas, otra vez sobre la mesa-
y no sirven
otra vez
para más nada:
no me alcanzan para ser,
ni para estar; no alcanzan a doler
como el recuerdo,
no,
no alcanzan.
Lejos de ti nada se llama,
nada tiene verdad
y todo es nada.

Poema 27 de “El Arte de Sucumbir”

Isabel Guevara, Venezuela

la escritura es un espacio de duelo entre la fuga y el quebranto,
entregarse a su abril es tortura,
buscarle amantes, debilidad.

Tiembla el mundo con tu imagen

Dora Florán, España

Tiembla el mundo con tu imagen
ríe el sol,
carcajadas son su eterno
resplandor.

Perlas te arrojan las nubes
que al caer
se evaporan con el roce
de tu piel.

El mar ruge por su furia
tiene sed,
solo le da tu mirada
de beber.

Yo quererte más no puedo
quemo al sol
y no hay aguas que disuelvan
mi dolor.




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